RAE redefine el significado de la palabra matrimonio

Las actualización del diccionario de la Real Academia de la lengua Española (RAE) siempre da de qué hablar. El día de su publicación conocemos nuevas palabras, nos sorprendemos por las que tomábamos por jerga, reímos de las que suenan vulgares e, incluso, celebramos las que se actualizan en la historia.

Al que practica el deporte del béisbol, ya lo podemos llamar, oficialmente, beisbolero. Y aquel que está al frente de dos ministerios es un biministro.

Ya estamos de acuerdo: esa persona que escribe y publica en internet "contenidos de su interés" a diario es un bloguero, y no un bloggero, o un blogger. El bloguero puede que chatée, porque chatear es, también, una palabra del diccionario.

El citricultor –que tal vez necesite la ayuda de un gruista para que le maneje la grúa– es el hombre o la mujer que se dedica a la citricultura, que es las técnica agronómica que trata los cítricos.

Otra discusión en la que ya podemos estar de acuerdo: se escribe okupa, y no ocupa, el adjetivo que describe al perteneciente del movimiento que "propugna la ocupación de viviendas no habitadas".

Del inglés
Los hispanohablantes hemos adoptado, queriéndolo o no, palabras de la lengua inglesa. Y la RAE, con el tiempo, las ha ido aceptado como parte del castellano oficial.

Para empezar, espanglish ya es una palabra en español: "Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés".

Parte del espanglish es friki, que viene de freak, y quiere decir "extravagante, raro o excéntrico".

El SMS, que es la abreviación de Short Message Service, es un "servicio de telefonía que permite enviar y recibir mensajes que se escriben en la pantalla de un teléfono móvil". Y la USB, que en inglés es Universal Serial Bus, es una "toma de conexión universal de uso frecuente en las computadoras".

Pero el inglés no es el único idioma que nos ha dado nuevas palabras: sushi, que viene del japonés, es ahora una palabra en español, y significa "comida típica japonesa que se hace con pescado crudo y arroz envueltos en hojas de algas".

Víctimas de la historia
Hay palabras que son producto de procesos políticos o culturales en la historia que es necesario definir o actualizar.

La palabra que copó todas las portadas del viernes, de hecho, fue matrimonio, que por primera vez incluyó en su definición un matiz: "En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses".

Y una palabra que bien podría ser producto de su tiempo, el actual, es euroescepticismo: a saber, "desconfianza hacia los proyectos políticos de la Unión Europea".

Panarabismo es el movimiento que fomenta la unidad y las relaciones entre países árabes. E inculturación es el "proceso de integración de un individuo o de un grupo, en la cultura y en la sociedad con las que entra en contacto. BBC/ AcontecerCristiano.Net
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