Traficante de drogas se convierte a Cristo y rescata personas del crimen

Ex delincuente es pastor y predica a personas para que dejen el crimen
BRASIL.- Un hombre implicado en el crimen organizado y el tráfico de drogas, decidió entregar su vida a Cristo y dejar en el pasado su conducta delictiva que le causó angustia y sufrimiento.

Júlio Bomfim Santana de Jesús, de 36 años de edad, siempre quiso ser cantante, por eso se involucró en el tráfico de drogas para conseguir dinero, grabar un CD y financiar su música en las medios de comunicación.

Julio llegó a ser líder del crimen organizado en la Región Metropolitana de Salvador, en el estado de Bahía. "Llegué a presentarme con varios artistas, pero no tenía paz para cantar, porque sabía que me estaba involucrando en el mundo equivocado", dijo.

Julio cantaba rap con apología al crimen pero cuando más se involucró en tráfico, dejo de importarle la música y se interesó en el dinero. "Cuando entré en ese negocio, terminé perdiendo el interés por la música", recuerda.

Legó a ser conocido como "Robin Hood", por ayudar a la gente con mayor necesidad. "El dinero era mal habido, pero yo ayudaba a mucha gente. A veces después de un asalto venía y distribuía dinero. Les daba canastas con productos básicos y botellas de gas. Era una mala persona, pero con un corazón bueno", cuenta.

La muerte de su padre le causó mucho dolor, pero no puedo asistir al funeral por temor a ser capturado por la policía. Su madre le llamó por teléfono y le pidió que cambie el rumbo de su vida. "Hijo mío, si continúas en esa vida vas a morir, y si mueres yo también me muero", le dijo su madre. Esas palabras le llegaron al corazón y pensó: "No puedo matar a mi madre de disgusto", recordó.

Julio se arrepintió de sus pecados y errores cometidos en su vida, y se entregó a la policía para cumplir el castigo que merecía por lo que había cometido. Esta decisión le trajo paz que por muchos años no sentía. "Cuando me iba a dormir, lloraba con alegría por la libertad en Cristo que tenía, porque sabía que volvería a ver a mis hijos. Quería tener a mi familia nuevamente", dijo.

Julio pasó 11 meses en prisión y al dejar el penal comenzó una nueva vida junto a su familia. Actualmente es pastor de la Iglesia Evangélica Shalom Adonai y está involucrado en compartir el Evangelio y rescatar a personas inmersas en la criminalidad. "Pudo no tener dinero, pero tengo paz. Sé que soy salvo", concluyó. AcontecerCristiano.Net
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