Riesgo de infarto aumenta por falta de perdón, señala estudio


La falta de perdón está asociado a un mayor riesgo que una persona pueda sufrir un infarto agudo de miocardio, según un reciente estudio.

La investigación fue presentada en el 40º Congreso de la Sociedad de Cardiología del Estado de São Paulo (Socesp), Brasil, enfatizando que existe una relación entre dificultad de perdonar y la ocurrencia de infarto.

"El mundo occidental se refiere al corazón como el centro de las emociones", afirma la psicoanalista Suzana Avezum, que tiene 36 años de carrera.

Después de haber visto en la práctica los beneficios del perdón para la salud emocional, Suzana comenzó su investigación desde el año 2016 a 2018, se involucró en el tema, en una maestría en la Universidad Santo Amaro, y se enfocó en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

En el estudio, 130 pacientes respondieron a dos cuestionarios elaborados por la psicoanalista, uno para evaluar la disposición para el perdón y otro sobre espiritualidad y religiosidad, algo que, según Suzana, interviene en la disposición para perdonar.

"Encontré más ocurrencia de infarto entre aquellos que tienen dificultad para perdonar", afirma la investigadora.

Los participantes del estudio fueron clasificados en dos grupos: el primero formado por 65 personas sin antecedentes de enfermedades cardiovasculares y el segundo con otras 65 personas que ya habían tenido un infarto anteriormente. Al analizar las respuestas, la investigadora percibió que el grupo que sufrió infarto presentó mayor tendencia a no perdonar.

Lo que puede explicar la relación entre problemas emocionales y enfermedades cardíacas son las hormonas del estrés, que provocan respuestas fisiológicas de defensa, pudiendo llevar al cuerpo a desarrollar patologías.

El estudio se suma a otros tantos que ya mostraron que el estrés y las tensiones emocionales son los grandes enemigos del corazón. Preocupaciones diarias, exceso de trabajo, inseguridad, frustraciones, presión, entre otros síntomas, son muy perjudiciales para la salud cardiaca.

El estudio también mostró que, entre los que tuvieron un infartó, el 31% afirmaron haber tenido pérdida significativa de la fe. AcontecerCristiano.Net
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